jueves

Calma emocional






...tras la última tormenta emocional

llegó la calma
encerrada en un silencio
silencio religioso
mojado en tradición ancestral

a esta calma familiar
le rezo cada día
un rosario a las cinco
bebiendo un té
y fumando tu amor fúnebre

vivo en este silencio emocional
de corazones sin latidos
de rostros conocidos
de momentos ya vividos
que me sacuden de nuevo el corazón

y no quiero volver...

martes

Ciudad de dieciséis. Tacones de veintitrés

En las esquinas de esta ciudad te abandoné
a tu suerte y te olvidé. De cuando en cuando
vuelves y contigo regreso a mis dieciséis.
Noches de preguntas bajando tazas de café
quiero saber donde quedó mi corazón
y qué has hecho con él.
Pero no fueron suficientes y hoy continúo
con epístula amatoria para encerrarte.

Eres, cariño, un recuerdo que vuelve y contigo
regreso a mis dieciséis. Ya no es lo mismo,
mentir hoy que ayer. Rompiste mis esquemas,
mareaste mi piel. Crujiste mis dedos
y troceaste a mi corazón.
En este disco de Norah Jones escucho tu voz,
y me dices que todavía en esta ciudad
fuman tu amor mis amantes y ella.

En las esquinas de esta ciudad te abandoné
a tu suerte y te olvidé. De cuando en cuando
recuerdo mis dieciséis, un corazón revuelto
y sonrisas de papel. Los días pasan rápido
desde tu ventana yo te observo al pasar,
me preguntas qué hice con tu corazón y dónde está.
No me pidas disculpas, no me ruegues más,
rompiste el acuerdo, mordiste el anzuelo
y ella te quiso arropar. Por eso quédate
con sus tacones y sus veintitrés.

Feliz 5

Memorias


"En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse.
Imborrables momentos que siempre guarda el corazón.
Porque aquello que un día nos hizo temblar de alegría
es mentira que hoy pueda olvidarse con un nuevo amor.

He besado otros labios buscando nuevas ansiedades,
y otros brazos extraños me estrechan llenos de emoción,
pero sólo consiguen hacerme recordar los tuyos.
Inolvidablemente vivirán en mí".
"Inolvidable" (Diego El Cigala & Bebo Valdés, Lágrimas Negras)

domingo

Criaturas favoritas (I): Anaïs Nin

Me enamoré. Me enamoré de ser mujer y hubo una liberación tras ella. El peso sobre mí se fue, dejando un lugar para un vacío excitante, un espacio nuevo que llenar. Se ampliaron las habitaciones de mi corazón un verano que pasó rápido entre las hojas amarillas de un diario.
No supe a qué me enfrentaba más allá de la curiosidad por conocer a La Femme. Sus palabras fueron leídas secretamente, grabadas y reproducidas en cada mínima oportunidad. Fue la fascinación, el inicio de una exploración del otro lado de mí misma. Me creí leerme en sus experencias. Me creí ser ella y ella ser yo el día que dejamos que nuestras emociones dirigieran la vida.
Sentí crecer en mí la voluntad de descubrirme, dejar de morderme la cola y bailar sobre este tablao improvisado. Reconozco, amiga, que fue demasiada impresión nuestra primera vez. Pensé que sería todavía una intrusa para entrometerme en tus días, que pedirte que me acogieras en Louveciennes era demasiado para la poca confianza que teníamos.
Pero viniste con los brazos abiertos, tú misma hiciste mis maletas y compraste mi billete. Dispusiste una habitación para mí, y me presentaste a tus amigos ese mismo día. Me hiciste feliz y ahora, al pensar en ti, mi mente se aclara, se vacía mi corazó y una pregunta viene a mí, clara y precisa. ¿Qué haría Anaïs en mi lugar? Y la respuesta siempre viene acompañada con tu sonrisa: buscar lo maravilloso.

Anaïs Nin [1903-1977]



viernes

Cuando mi cerebro se apaga, el corazón prende fuego

Te dije alguna vez que contigo se apaga
mi cerebro y el corazón prende fuego al alma
No tengo palabras, sólo estos sentimientos
que me impiden ser buena y no comerme tus restos.

Y voy desaprendiendo a vivir sola
en esta isla donde la fragilidad pasea
por el puerto, donde llegamos un día
cogidos de la mano, prometiendo vida.